La adopción responsable de mascotas implica mucho más que llevar un perro o un gato a casa. Significa asumir un compromiso a largo plazo, entendiendo que el animal pasará a formar parte de la familia y dependerá completamente de sus cuidadores para su bienestar físico y emocional.
Durante el último año se desarrolló una campaña de difusión que permitió que perros de distintas edades, razas y tamaños encontraran un hogar. Detrás de cada adopción hay una historia de encuentro, paciencia y afecto.
Uno de ellos fue Víctor, que llegó a la casa de Nancy Wolf. “Es cariñoso, compañero y tranquilo”, cuenta. Y recuerda: “Cuando Víctor llegó tenía mucho miedo al collar, por lo que se hacía difícil sacarlo a pasear. Pero con paciencia y amor logramos que se acostumbrara y ahora espera con entusiasmo la hora del paseo. Para mí es una alegría haberlo adoptado”.
Otro de los perros que encontró una familia fue Perla. “Nos estaba esperando. Era para nosotros. Aunque parezca una frase hecha, fue así como lo sentimos”, reconoce Luisina Engel. “Es una gran compañera, muy mimosa y querida en la familia. Disfrutamos de los paseos y nos cuida mucho. Perla llegó para empujarnos a ser mejores”, asegura.
Como señala esta vecina, “como todo amor, requiere cuidados y atención”. En eso se basa justamente el concepto de tenencia responsable, que implica garantizar a las mascotas bienestar físico, emocional y social durante toda su vida.
Entre los aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta se destacan:
Alimentación adecuada: proporcionar comida de calidad según su edad, tamaño y estado de salud, además de agua limpia y fresca todos los días.
Atención veterinaria: incluye vacunas, desparasitación, esterilización y controles periódicos para prevenir enfermedades. Desde la Municipalidad de Crespo se brindan de manera gratuita los servicios de vacunación antirrábica y castraciones durante todo el año.
Espacio y ejercicio: las mascotas necesitan un lugar seguro donde descansar, moverse y desarrollar actividad física.
Tiempo y afecto: los animales requieren compañía, atención y estímulos para evitar conductas destructivas.
Educación y socialización: enseñar normas básicas de convivencia ayuda a que la mascota se adapte mejor al hogar y a la comunidad.
Compromiso a largo plazo: adoptar una mascota significa asumir la responsabilidad de cuidarla durante toda su vida.
- TRABAJO EN RED
Este trabajo de adopción se realiza de manera coordinada entre el municipio y el grupo Protectoras Unidas Crespo. Al respecto, Andrea Colombara (responsable del Área de Salud Animal) explica: “Somos intermediarios tanto para conseguir familias que adopten mascotas como para que los animalitos tengan un hogar. Todo esto lo hacemos en colaboración con las protectoras”.
Por su parte, Lisa Lescano, en representación de Protectoras Unidas Crespo, detalla que antes de concretar una adopción se realiza un proceso de evaluación. “Cuando surge un interés en adoptar, realizamos una encuesta previa que nos permite conocer el entorno, las condiciones y el compromiso de quienes desean adoptar. No buscamos ‘entregar’ animales: buscamos garantizarles un hogar definitivo, seguro y amoroso”, señala.
Sobre la labor como protectoras, Lescano explica que el objetivo principal es asegurar adopciones responsables. “Entendemos que incorporar un animal a la familia es una decisión que debe ser meditada y sostenida en el tiempo. También promovemos activamente la castración como herramienta fundamental para prevenir la superpoblación y el abandono”.
Además, remarca la importancia de la concientización. “Los animales son seres sintientes. Sienten dolor, miedo, alegría y apego. No son objetos ni recursos: son vidas que merecen respeto, cuidado y protección. Nuestra labor no solo salva vidas individuales, sino que también contribuye a abordar problemáticas sociales más amplias”.
En ese sentido, explica que el abandono, la superpoblación, el maltrato y la desinformación impactan también en la salud pública y en la convivencia urbana. “Trabajamos para construir una sociedad más empática y responsable con los animales”, agrega.
Finalmente, Lescano concluye: “Ser protectora no es solo una tarea voluntaria. Es una postura ética frente al mundo. Es elegir, cada día, construir una sociedad más justa, donde la empatía no tenga especie”.




